Teselaria Gym administra el gimnasio completo en una sola plataforma: la puerta, la caja, el padrón, la cobranza y los papeles. Hecho en español, con precios en pesos, y probado en la operación real de un gimnasio en México. Cada cifra que ves sale de un registro que no se puede alterar, y cada dato que guardas te lo puedes llevar el día que quieras.
Antes de cualquier función bonita está la pregunta que decide todo: ¿el sistema es serio? Tres cosas lo sostienen, y las tres se pueden comprobar hoy en la demo, sin hablar con nadie.
Cada cobro, cada entrada y cada corte quedan asentados en una bitácora de solo agregar; todo lo que el sistema muestra se deriva de ahí. La regla nos alcanza parejo: ni el dueño ni nosotros podemos corregir un dato de ayer — una corrección es un asiento nuevo, nunca una tachadura.
Cada dato lleva el gimnasio al que pertenece, y una guarda revisa cada fila que sale de la base y se detiene si aparece un identificador ajeno. Lo compruebas con las dos demos: corren en bases distintas, y lo ves en la barra del navegador.
Una matriz de permisos que el dueño edita puesto por puesto: el piso nunca ve finanzas ni márgenes, y lo que se firma pide NIP de gerencia. Un puesto nuevo nace sin poder abrir nada hasta que tú se lo otorgas.
Del torniquete al estado de resultados, cada pieza tiene un trabajo claro y se puede tocar hoy en la demo. Enciendes las que necesitas; las demás no estorban.
Conecta el torniquete y el lector que ya tienes con un instalador de Windows, y abre con QR, huella, rostro o número de socio.
Pruébalo: El agente da el mismo pulso, por el mismo puerto, que tu sistema anterior — y un botón libera el COM para correr los dos en paralelo mientras migras.
Turnos con fondo declarado, arqueo de efectivo y de terminal por separado, y cada movimiento con el nombre de quien cobró.
Pruébalo: Enciende el corte a ciegas y quien cuenta deja de ver el esperado; dirección siempre ve las dos cifras y guarda la diferencia.
Planes, renovaciones, prorrateos, congelamientos y el expediente completo del socio, con contacto de emergencia, tipo de sangre y alergias a la mano.
Pruébalo: Traes tu padrón actual en un archivo CSV y el sistema te dice cuántos teléfonos repetidos omitió.
Una cola accionable de vencidos, por vencer y —la que más importa— los que pagan y ya no vienen, con la ventana de riesgo que tú defines.
Pruébalo: El botón de WhatsApp arma el mensaje con el nombre del socio; lo revisa y lo manda una persona, no un robot.
Aviso, reglamento, responsiva y contrato ya redactados con los datos de tu gimnasio, guardados con la firma y con alerta de los que vencen.
Pruébalo: Un contador te dice cuántos socios activos no han firmado nada.
Un enlace, sin app que instalar: su credencial dinámica, su vigencia, sus pagos y un buzón directo a dirección que recepción no puede leer.
Pruébalo: El QR se renueva solo cada minuto, así que la captura que circula por WhatsApp caduca en 60 segundos.
Tienda, clases, casilleros, métricas corporales, comunidad, prospectos… diez módulos con su interruptor en Configuración.
Pruébalo: Lo apagado no aparece en el menú de tu equipo, y lo prendes el día que lo necesitas.
Eliges tus métricas de un catálogo y les pones umbrales que se ponen en rojo solos, sin que tengas que estar mirando.
Pruébalo: Con la IA activada se lo pides en tu idioma y te propone el tablero armado; guardarlo sigue siendo un clic tuyo.
Exportas el padrón, la caja, las finanzas y la bitácora completa a CSV desde cada pantalla, cuando quieras y sin pedir permiso.
Pruébalo: Cada exportación queda asentada en la bitácora, con el nombre de quien la hizo.
Padrón compartido entre sucursales: el socio entra en cualquiera, y la caja, el aforo y el corte se llevan por local.
Pruébalo: Cada sucursal cierra su propia caja; la cadena ve el consolidado sin mezclar el efectivo de una con el de otra.
Teselaria Gym se probó desde el primer día en la operación real de un gimnasio en México: cada pieza pasó primero por el mostrador, en manos de quien atiende socios y cuenta la caja todas las noches. De ahí salieron cosas que no se le ocurren a nadie desde un escritorio —el corte a ciegas, la vista en vivo del lector de huella, la puerta nueva corriendo en paralelo con la anterior para migrar sin un solo día a oscuras. El sistema pone los datos enfrente; recibir al socio y resolverle lo sigue haciendo tu gente.
El padrón, la caja, las finanzas y la bitácora completa se exportan a CSV desde tu pantalla, el día que tú decidas y sin pedirnos permiso. Sirve igual si te cambias de sistema o si nosotros dejáramos de existir: el archivo es tuyo y se abre en cualquier hoja de cálculo. Y esa exportación también queda asentada en la bitácora, con el nombre de quien la hizo.
La huella y el rostro de tus socios viven cifrados en la PC de la puerta; a la nube solo sube una referencia opaca, nunca el dedo ni la cara. Se capturan con consentimiento previo del socio, y si él lo revoca, el borrado es real y la solicitud queda asentada: tu prueba de que cumpliste.
Lo que el sistema hace y no hace con los datos personales está escrito en el aviso de privacidad. Léelo antes de darnos un solo dato; para eso está publicado.
Leer el aviso de privacidadTeselaria es el motor de operación para negocios de membresía —padrón, cobro, control de acceso y torniquete— construido una vez y afinado a la medida de cada giro. Teselaria Gym es la edición para gimnasios: la más exigente, la del torniquete y la caja que se cierra todas las noches. ¿Otro giro? Cuéntanos cómo operas y te decimos cómo arrancar.
Teselaria es un producto de Neuralmex LLC (Texas, EE.UU.), la razón social que factura, contrata y responde. Es quien opera la plataforma y quien atiende a cada gimnasio, directamente y sin intermediarios.
Escríbenos y platícanos cómo operas hoy: cómo cobras y cómo entra tu gente. Te contestamos por donde tú nos digas, con lo que Teselaria te resuelve y cómo conviene arrancar; sin llamada de ventas obligada. Y si prefieres formarte una opinión tú solo, la demo está abierta y ahí mismo puedes pedir verla cargada con el padrón de tu propio gimnasio.